Prof. Dr. Kéri Katalin

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La guerra y la psique del niño

Posted by ambrusa - 2014. július 26.

Kéri Katalin: La guerra y la psique del niño / War and the Child’s Psyche Szerző: Kéri Katalin
Cím: La guerra y la psique del niño / War and the Child’s Psyche
Megjelenés: Education, War & Peace International Standing Conference for the History of Education 36 (ISCHE), Institute of Education, University of London, 23-26 july 2014, London, Abstract Book, p. 169-171.
Licenc: © Kéri Katalin 2014 | Hungary 2.5 [CC BY-NC-ND 2.5]
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ABSTRACT: La guerra y la psique del niño — Los acontecimientos de I. Guerra Mundial fueron el impacto sobre el funcionamiento de las escuelas húngaras, y en la vida diaria de los niños. El plan de estudios y los métodos pedagógicos reflejan el estado de guerra. Una serie de guías y novelas nació sobre los horrores de la guerra, el patriotismo, sobre la educación de la nación, y el coraje de soldado: algunos de ellos tenían algunas características pedagógicas, o estaban destinados a niños o jóvenes. Sin embargo, sólo unos pocos libros fueron publicados en los que el autor mostró de qué manera los niños se vieron afectados por la guerra. En esta ponencia se presenta una de estas fuentes raras: un libro de educador húngaro, László Nagy – titulado La Guerra y la psique del niño (1915) –, lo cual es importante tanto desde el punto de vista de la psicología del niño y el de la historia de la educación. Este libro puede ser de gran interés no sólo para los historiadores húngaros de la educación, sino también para los investigadores de otros países.

László Nagy (1857-1931), profesor y psicólogo infantil, fue el presidente fundador de la Sociedad Húngara para Estudios del Niño (1906-1948) y el inventor de muchas innovaciones pedagógicas húngaras. En el invierno de 1914 a 1915, la Sociedad, bajo la dirección de Nagy, llevó a cabo una encuesta basada en un cuestionario amplio que implica 120 escuelas húngaras, examinar lo que los niños piensan sobre la guerra, lo que consideran como el bien y el mal por ello, que ellos consideran que es responsable de la aparición de la guerra, lo que ellos consideran que es la principal virtud militar, y en general: ¿cómo los años de la guerra afectan ellos, lo que ellos temen, qué tipo de juegos de lucha que juegan. Se recogieron datos en dos grupos de edad: entre 8-14 años de edad y de 14 a 18 años de edad – que presentan ambos grupos de informantes con 8 cuerdas de preguntas por responder sobre todo en formato escrito, y una con dibujos.

En el curso de nuestra investigación que reveló el fondo de los exámenes de László Nagy, las características y los problemas de los preparativos y la recopilación de datos, se analizaron el corpus textual del volumen, comparándola con otras fuentes húngaras contemporáneas, y nos encontramos y escudriñamos el opiniones y análisis sobre el volumen escrito del 1910-s hasta nuestros días. El procesamiento de los datos, Nagy examinó cómo la crisis de la guerra afectó a las almas de los niños, como el cambio de sus ideas estaban relacionadas con las fases de su desarrollo intelectual, emocional y moral. Aunque las motivaciones que impulsan el estudio y el libro de la presentación de sus resultados fueron exclusivamente infantil psicológico y pedagógico, ahora, cien años después, se han convertido en una fuente importante de Hungría para la investigación de la historia de la educación y de la infancia, y en un ámbito más amplio, de la historia de la Primera Guerra Mundial. — Palabras claves: sicología infantil, la historia de la infancia, la educación militar

HANDOUT — Katalin KÉRI: La guerra y la psique del niño

Tema y fuentes de la investigación

Hungría, miembro de la Monarquía Austro-Húngara desde 1867, entró en la guerra contra Serbia en julio de 1914 no como un Estado independiente en cuanto a sus asuntos exteriores. Hasta el armisticio de noviembre de 1918 firmado con la Entente, Hungría, que luchó al lado de las Potencias Centrales, participó en los acontecimientos militares con 3.581.000 soldados. Los acontecimientos de la guerra influyeron de manera significativa y de diversas formas en el funcionamiento de las escuelas húngaras, en la vida cotidiana de los niños. El estado de guerra se reflejaba en los materiales escolares, en los libros de texto, incluso en las metodologías pedagógicas. La preparación militar de los jóvenes, el análisis de los problemas que afectaban (también) a los niños de las regiones del interior se convirtieron en temas destacados en las revistas pedagógicas, la prensa diaria y los carteles. Surgió una serie de guías, novelas, sobre los horrores de la guerra, sobre el patriotismo, sobre la educación nacional, sobre el coraje de los soldados. Una parte de ellas tenía también contenido pedagógico y estaba dirigida a niños y jóvenes. Sin embargo, escaseaban las obras cuyos autores describieran cómo la guerra afectó a los niños. En esta ponencia vamos a presentar una de esas raras fuentes, interesante desde el punto de vista de la historia de la educación y la sicología infantil: el libro La guerra y la psique del niño, obra editada en 1915 y escrita por László Nagy ((1857-1931), un pedagogo y sicólogo infantil, así como también la investigación llevada a cabo mediante cuestionario a nivel nacional que sirvió como trasfondo del libro y que puede llamar la atención de los historiadores húngaros de la educación y también de especialistas de otros países.

La aparición de las reformas pedagógicas a principios del siglo XX en Hungría

En el siglo XIX en Europa y en los Estados de América del Norte, influidos por las exigencias de la época civil moderna, los parlamentos adoptaban una tras otras leyes sobre asuntos educativos. Además de declarar la obligatoriedad de la escolaridad, la cual sin duda alguna fue una de las medidas más importantes, establecieron las bases de un sistema educativo moderno a nivel elemental, secundario y superior. En Hungría, donde este proceso ya había empezado durante el reinado de María Teresa I de Austria con la Ratio educationis, una reforma de la educación publicada en 1777 y que concluyó después de la aprobación de la ley sobre la escolaridad obligatoria de 1868. En el periodo del Dualismo Austro-Húngaro a partir de 1867 además de las leyes y decretos educativos numerosos planes de estudio y libros de texto y revistas pedagógicas (metodológicas) ayudaban a los maestros y profesores en su trabajo, quienes obtuvieron títulos y preparación en las instituciones estatales y religiosas de las cuales habían cada vez más. En Hungría y en todo el mundo, el cambio de siglo marcó una nueva situación tanto en el terreno científico como en el socio-económico. A principios del siglo XX en Hungría las primeras intenciones de reformas pedagógicas y escuelas centradas en los intereses de los niños y basadas en los nuevos contenidos y metodologías, aparecieron relacionadas con los movimientos de reformas de estilo de vida. Parte de ellas surgió siguiendo ejemplos extranjeros: intentaron adoptar las ideas pedagógicas de Decroly, Steiner y Montessori. Además de ellas nacieron innovaciones de escuelas de reformas, inspiradas en ejemplos extranjeros, pero al mismo tiempo, eran resultados específicos de la pedagogía húngara.

Antes de la presentación de la encuesta llevada a cabo en 1914 y de la obra de 1915 que la analiza, me gustaría hacer una breve descripción de la historia temprana de los estudios húngaros sobre los niños y la de la sociedad dedicada a ello, la cual realizó dicha investigación durante el primer año de la I Guerra Mundial. En la Hungría de principios de siglo, la Paidología (estudios de la infancia) era un objetivo importante y, según modelos extranjeros, psicólogos y pedagogos húngaros siguiendo iniciativas anteriores fundaron en 1906 la Sociedad Húngara de Paidología que funcionó hasta 1948. La sociedad estableció secciones, filiales en provincias, organizó debates, conferencias públicas, editó serie de libros, publicaciones, y a partir de 1907 apareció su propia revista titulada El niño (A Gyermek). Sus objetivos se centraban en conocer las características y el desarrollo de los intereses de los niños, interpretar y aplicar los resultados de la sicología infantil desde el punto de vista pedagógico-escolar. László Nagy fue el presidente fundador de la sociedad, el editor de la revista, el padre espiritual de la Nueva Escuela que se inauguró en 1912 en Budapest y autor de muchas innovaciones pedagógicas.

Investigación mediante encuesta en las escuelas húngaras en 1914

En el invierno de 1914-1915 la Sociedad Húngara de Paidología bajo la dirección de László Nagy realizó una encuesta amplia aplicada a 120 escuelas húngaras sobre qué piensan los niños sobre la guerra, qué consideraban bueno o malo de ella, a quién consideraban responsable por el estallido de la guerra, cuáles eran las principales virtudes militares y, en general, cómo les afectaban los años de la guerra, qué temían y a qué tipo de juegos de guerra jugaban. En la introducción del libro, László Nagy escribió que su investigación era muy importante porque había que revelar la ’sicología de la guerra’, aquellas fuerzas espirituales que obran en los hombres que participan en los acontecimientos militares. Para ello consideraba de indispensable el análisis del pensamiento, los sentimientos de los niños. Según László Nógrády, autor del Preámbulo, los niños son “héroes pasivos” de la guerra, quienes a pesar de no participar activamente en ella, pero que la sufren, viven cada instante los problemas cotidianos de las regiones del interior, los sufrimientos de las familias. Pensaba que la “pedagogía del futuro” podrá y tendrá que elaborar la “nueva pedagogía” para la “vida nueva” tras la guerra basada en los resultados de las encuestas.

La recopilación de datos fue realizada en dos grupos de edad, entre niños de 8-14 años y de 15-18 años, organizando las preguntas en grupos de forma escrita (8-8) y en unos casos, esperando respuestas con dibujos. En las encuestas participaron exclusivamente niños húngaros, la mayoría de la zona de Alföld (la Gran Llanura Húngara), en menor proporción de escuelas de Budapest. (En la Hungría de la década de 1910, además de los húngaros que conformaban la mayoría, vivían diferentes nacionalidades que conformaban aproximadamente la mitad de la población.)

La primera serie de preguntas para los niños de 8-14 años:

  • I. ¿Por qué hay ahora guerra?
  • II. ¿Qué es lo que más te ha gustado de los acontecimientos bélicos? ¿Por qué?
  • III. Ahora que estamos en guerra, ¿qué es lo que más te gustaría hacer? ¿Por qué?
  • IV. ¿Soléis jugar a la guerra? Describidlo, ¿cómo? (Para chicos.)
  • V. ¿Has hecho algo por los soldados o los familiares de ellos que han quedado en casa? ¿Qué?
  • VI. ¿Te gusta la guerra? ¿Por qué?
  • VII. ¿Cómo terminará la guerra? ¿Por qué?
  • VIII. Dibuja con lápices de colores o dibuja la guerra.

La segunda serie de preguntas para jóvenes de 15-18 años:

  • I. ¿Qué acontecimiento bélico te cautivó más? ¿Por qué?
  • II. ¿Cuáles son las causas de la guerra?
  • III. Ahora que estamos en guerra, ¿qué es lo que más te gustaría hacer? ¿Por qué?
  • IV. ¿Ha cambiado la guerra tus actividades diarias? ¿De qué manera?
  • V. ¿Ha cambiado la guerra tus sentimientos y tu manera de pensar? ¿De qué manera?
  • VI. En general, ¿qué opinas de la guerra?
  • VII. ¿Cómo terminará la guerra? ¿Por qué?
  • VIII. Dibuja con lápices de colores o dibuja la guerra. (No es obligatorio.)

Las características de los grupos etarios de niños y jóvenes según las encuestas

László Nagy sólo había empezado a elaborar los cerca de 100 mil datos, pero su elaboración no se completó en su vida ni hasta nuestros días. Él asumió la elaboración de las respuestas de 224 cuestionarios completados por los alumnos de un instituto de la llanura húngara (Jászberény), así como las respuestas de 40 cuestionarios enviados por alumnos de una escuela elemental de Győr (el oeste de Hungría). Basándose en ellos y en sus amplias investigaciones anteriores, László Nagy delineó las características generales de las etapas del desarrollo del niño. En su obra examinó el desarrollo intelectual y emocional del niño dividiéndolo en periodos de dos años y agrupándolo también por temas.

Con relación a los niños con edad comprendida entre 9-10 años, László Nagy escribió que ésta es la edad del realismo. A esta edad uno de los objetivos de las actividades es obtener experiencia, mientras que el otro es ejercer influencia directa en el entorno del niño. Señaló que a los niños de esta edad lo que más le gustó de la guerra fue la victoria, es decir les interesaba “el objetivo final” y no “el camino” (la lucha misma) que lleva a ella. La lucha y también la existencia social no se contemplaba en sentido abstracto sino a nivel realístico, físico: triunfará el más fuerte. Consideraban – en la mayoría de las veces – que para la victoria sería necesario asesinar a los gobernantes y políticos dirigentes del país enemigo.

Según László Nagy, de las respuestas de los niños de 11-12 años se revela que el lugar del deseo de influir en el mundo es ocupado por el deseo de creación, funcionalidad y les gusta formar grupos, equipos y sociedades secretas. Esto se desprende de cómo habían descrito sus juegos de guerra: “Nos dividimos en dos grupos. Uno es húngaro, el otro serbio y y nos atacamos uno al otro. Claro, siempre triunfamos los húngaros, incluso si somos más débiles”. “Armados con un cubo de agua y un montón de piedras y palos, defendemos la fortaleza”. “Con espadas de madera nos golpeamos uno al otro y nos tiramos piedras”.

Según el autor, la edad entre 13-14 años es un periodo transitorio. “A esta edad la conciencia del niño sigue dominada por el deseo de satisfacer su necesidad de ser activo y por el ansia de acciones tangibles. Pero se reduce el ímpetu de las acciones y cambian sus motivos”. Según él, este periodo de desarrollo espiritual es el tiempo del despertar a la conciencia moral. Al mismo tiempo existe aún la inseguridad en los niños, siendo muy difícil decidir qué es lo justo y lo injusto. En este grupo de edad la encuesta muchas veces obtuvo respuestas ambiguas, por ejemplo, “Es bueno que haya guerra porque podemos aplastar a los odiosos enemigos de la patria. No es bueno porque muchos buenos patriotas derraman su sangre”. O: “La guerra no es buena porque mucha gente perece. Es buena porque destruimos a nuestros enemigos”. A esta edad la inseguridad de los juicios morales se debe también al desarrollo de la mente hacia lo analítico.

La edad entre los 15-16 años se diferencia radicalmente de las edades anteriores. Bajo la influencia de la adolescencia el niño cambia de la actividad intensa al otro extremo. A la desenfrenada actividad, a la desbordada energía sigue un periodo de tranquilidad, soñador. A los jóvenes de esta edad no les gusta el exceso de actividades. Esto va acompañado con su desarrollo interior y el despliegue de la mente abstracta. El desarrollo de la sexualidad mantiene en constantes fluctuaciones las emociones de los jóvenes. Respuestas típicas de los jóvenes de este grupo: “No me gusta la guerra, porque provoca desasosiego”. O: “Durante la guerra me gustaría vivir en una cueva, alejado del mundo sin saber de nada. De por sí mi alma es débil y el derramamiento de sangre la hace más triste”. Al elaborar los resultados de la encuesta, László Nagy llegó a la conclusión de que “mientras que a los niños de 10-14 años les gustan los efectos de las luchas y los triunfos, los jóvenes de 15-16 años se interesan casi exclusivamente de las luchas y sus motivos morales, el coraje, el heroismo, el patriotismo, el amor a la libertad, a la justicia y el castigo del crimen”. Es característica la siguiente respuesta dada por un chico de 16 años para confirmar lo anterior: “Más que la paz y la guerra importa el bien de la patria. La paz y la guerra no son más que medios para lograr un objetivo superior”.

Sobre los jóvenes de 17-18 años el autor escribió que hacer un diagnóstico general de este grupo es mucho más difícil que en los casos anteriores. Resumiendo podemos decir que estos alumnos no tienen aún una personalidad madura y cómo son exactamente presentan muchas diferencias personales. Es una nueva edad activa, según László Nagy, que se refleja en la variedad de las respuestas dadas a las preguntas sobre la guerra: “Sé que me enfrentaré a la muerte y causo mucho dolor a mis padres, pero quiero ser soldado porque es mi deber sacrificarlo todo por la patria”. O: “Tenemos que fortalecernos para que Hungría tenga hijos fuertes y persistentes para fundamentar la nueva época”.

Análisis temático de los resultados de la encuesta

En su libro László Nagy analizó las respuestas según el tema de las preguntas observando que dicho análisis lo hacía sólo a base de las respuestas de los chicos y posponiendo el de las niñas, el cual, sin embargo, nunca llegó a hacerlo. En mi ponencia voy a tratar sólo una pregunta y destacar los principales grupos de las respuestas a ella. La pregunta es: ¿Por qué hay ahora guerra?

László Nagy agrupó las respuestas de la siguiente manera: respuestas de carácter subjetivo, respuestas objetivas-concretas, respuestas abstractas. Examinó la frecuencia de cada tipo de respuestas en los diferentes grupos etarios y a base de ella propuso características relativas a las varias etapas de desarrollo. Respuestas típicas de caracter subjetivo: “Hay guerra, porque los reyes se pelearon”. O: “Los pueblos ya lo merecían porque eran malvados y así lo quiso Dios”. Un ejemplo característico de respuesta objetiva-concreta: “Hay guerra porque los serbios asesinaron al heredero del trono. Los húngaros atacaron a los serbios, los rusos, franceses, ingleses vinieron a ayudar a los serbios, y los alemanes a los húngaros”. El autor clasificó en varios subgrupos las respuestas de carácter abstracto siendo típicas, por ejemplo, las afirmaciones generalizadas: “La guerra nació de la lucha por la existencia”.

Un capítulo aparte del libro trata del impacto de la I Guerra Mundial sobre la vida emocional, el estado de ánimo de los niños húngaros. (Aquí me gustaría enfatizar de nuevo que la encuesta fue llevada a cabo a finales de 1914 y principios de 1915 en los meses de invierno cuando varios futuros acontecimientos eran aún desconocidos a los niños.) László Nagy concluyó que el 93% de las respuestas evidenciaban que los niños, especialmente los de 11, 12, 13 años se emocionaban, se entusiasmaban con la guerra. En los primeros meses de la guerra, este eufórico ambiente se reflejaba perfectamente en la prensa húngara, entre ellos, los semanarios y las revistas de pedagogía, en la mayoría de las creaciones artísticas y literarias.

Otra parte importante de la obra es la influencia de la guerra respecto al desarrollo moral y educativo sobre lo cual podemos decir igualmente que fue tema destacado de las revistas pedagógicas de la época durante toda la guerra, incluso también después de ésta. László Nagy estableció incluso que el mayor impacto de la guerra se detectaba en el desarrollo moral de los niños, más del 90% de las respuestas tenían algún detalle relacionado con la moral. “Este impacto sobre la moral empieza a generalizarse y se hace constante a partir de los 9 años. A partir de los 15 años los niños entendían la guerra casi exclusivamente desde una perspectiva moral, buscando con mayor o menor intensidad sus valores morales”, según el autor. Analizando las respuestas, por inducción, László Nagy destacó siete líneas principales del interés de los jóvenes en la moral:

  • I. La victoria
  • II. La combatividad
  • III. La propiedad y el Derecho
  • IV. El honor
  • V. La religiosidad
  • VI. El patriotismo
  • VII. Los sentimientos altruistas

Entre estas virtudes, la combatividad aparece con el mayor número de porcentaje, está en casi la mitad de las respuestas. Las siguientes fueron típicas respuestas: “Nuestros soldados son osados, no temen al enemigo”. O, “Me gusta el heroismo y el coraje de los soldados húngaros, porque esto es la mayor virtud”.

La repercusión de la encuesta en su época y su posterior seguimiento

Varias revistas pedagógicas húngaras, especialmente el semanario Néptanítók Lapja (Revista del maestro de escuela), que recibían todas las escuelas elementales del país, informaron de los resultados de la encuesta. La encuesta que hemos presentado en nuestra ponencia sigue considerada hasta nuestros días como una investigación de destacada importancia en la historiografía de la educación húngara y el libro de László Nagy de 1915, publicado sobre ella, se considera como una de las obras más importantes del pensamiento pedagógico y sicológico húngaro. También todos los análisis escritos desde los años 1920 hasta nuestros días relacionados con las reformas pedagógicas húngaras y con los estudios de niños presentan de manera breve los resultados de esta investigación. Por ejemplo, en el 2008 en el número temático sobre reformas pedagógicas de la revista Iskolakultúra, una de las revistas pedagógicas húngaras más importantes de Hungría, se lee sobre la encuesta de 1914. Durante su existencia de cien años, todos los analistas del libro de László Nagy han destacado su importancia irrespectivamente de la época histórica o sistema político imperante. Creyentes y ateos, nacionalistas e internacionalistas se encuentran igualmente entre los que lo aprecian.

Según mis interpretaciones, el libro se puede concebir como una obra que ofrece consuelo, apoyo entre los sucesos de la guerra que demandó un enorme sacrificio humano, también desde el punto de vista de Hungría: según László Nagy y sus colegas, la guerra ennoblece, educa para ser patriota, valiente y perseverante, desarrolla las virtudes, es decir, a pesar de las pérdidas y la destrucción, mejor dicho, precisamente gracias a ellas, contribuye al nacimiento de una mejor sociedad, más justa y más humana. Esta opinión mía está formulada no sólo a base de esta obra, sino a base de escritos pedagógicos, así como el contenido de las diferentes obras literarias de la época, escritas para niños y jóvenes. En ella se delineaba no solamente la pedagogía de la guerra, sino también la de la posguerra que a principios de 1915 se esperaba que pronto llegaría, y cuyo eje central, más precisamente, su pilar, sería el niño mismo y la educación basada en el desarrollo intelectual y emocional del niño.

 

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