Prof. Dr. Kéri Katalin

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Los comienzos de la Educación Especial o pedagogía curativa en Hungría en el siglo XIX

Posted by ambrusa - 2009. július 1.

Kéri Katalin: Los comienzos de la Educación Especial o pedagogía curativa en Hungría en el siglo XIX Szerző: Kéri Katalin
Cím: Los comienzos de la Educación Especial o pedagogía curativa en Hungría en el siglo XIX
Megjelenés: In: El largo camino hacia una educación inclusiva: La educación especial y social del siglo XIX a nuestros días. Coord.: María Reyes Berruezo Albéniz, Susana Conejero López, Pamplona-Irunea, 29, 30 de junio y 1 de julio de 2009, I. Universidad Pública de Navarra, Vol. 1, 2009, ISBN 978-84-9769-244-1, págs. 271-282
Licenc: © Kéri Katalin, 2009 | Hungary 2.5 [CC BY-NC-ND 2.5]
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Introducción: Tras los ejemplos en el extranjero, la pedagogía curativa empieza a desarrollarse en Hungría a principio del siglo XIX. Con relación al tema, lo característico de los pasos iniciales eran los pocos escritos teóricos (científicos) a su disposición. Partiendo de sus experiencias prácticas y filtrando de éstas sus opiniones, las personas inclinadas y que sentían responsabilidad hacia el asunto intentaron organizar institutos pedagógicos-curativos, así como compilar programas educativos que dieron resultados. Para 1800, la pedagogía curativa había dado sólo pasos iniciales en su camino a convertirse en ciencia.

Naturalmente, en esta época el trato y las demandas de una pedagogía adecuada a las personas con deficiencia era totalmente diferente a las del siglo XX o las de nuestros días. El uso de los conceptos caracteriza también esta forma diferente: en el siglo XIX eran utilizadas muchas terminologías con relación a las personas que requerían de una Educación Especial que hoy son inaceptables o que tienen un contenido peyorativo (Tonto o idiota, por ejemplo, eran terminologías muy utilizadas entonces en la literatura especializada, las que hoy se consideran de palabras fuertes y burdas en la lengua húngara). Durante mucho tiempo, con el término general de deficiente se referían en Hungría a los enfermos mentales, ciegos o sordomudos. En el país era más característico la deficiencia en el uso de la terminología, la cual estaba también más interrelacionada con el modo de vida, que con la idea pública social de que la deficiencia era un problema particular (biológico). Antes de presentar la historia de la pedagogía curativa húngara es importante subrayar que, naturalmente, en Hungría se utiliza la terminología y la forma de ver difundida en el mundo occidental en las últimas décadas (según las recomendaciones y definiciones de la WHO).


La Historia de Hungría y de la Educación en el siglo XIX

En la Hungría que se encaminaba hacia el aburguesamiento, la primera mitad del siglo XIX fue una época también de gran florecimiento de los asuntos educativos1. Se crearon las primeras guarderías y se dieron pasos importantes respecto a elevar el nivel de la Enseñanza Primaria, Secundaria, Formación Profesional, Magisterio y Educación Femenina. Al igual que en las escuelas de menores niveles, en la única universidad del país, en Pest, intentaron hacer valer a la intelectualidad húngara basada en el despertar nacional, el espíritu de las reformas políticas. En las Asambleas Nacionales del periodo entre 1820-1840, uno de los temas más importantes era el asunto de la educación y la cultura húngaras. Muchas importantes y reconocidas personalidades políticas, como por ejemplo, István Széchenyi, Lajos Kossuth, József Eötvös, hicieron recomendaciones sobre el desarrollo de los asuntos escolares. La lengua húngara fue establecida como la lengua oficial en 1844 (anteriormente era el latín y durante un corto periodo, el alemán).

En 1845 apareció el decreto del Consejo de la Gobernación con el título Magyarország elemi tanodáinak szabályai (Normas para las escuelas primarias de Hungría), el cual establecía la enseñanza básica en lengua materna en 5 cursos, de los que era obligatorio cumplir 2. Se propagó y se modernizó la preparación de profesores de acuerdo con las demandas que exigían la época. En 1828 se creó en Eger el primer instituto católico en lengua húngara, autónomo y con varios cursos. En marzo de 1848 estalló en Pest la revolución húngara contra los Habsburgo. Con ésto se crearon las condiciones para la constitución de la burguesía húngara.Tuvo lugar también el destronamiento: Hungría se separaba, oficialmente, de la dinastía reinante austríaca. En esta situación, entre las principales cuestiones del primer gobierno húngaro y del nuevo Parlamento se encontraban la creación, la modernización, el establecimiento y la constitución de un nuevo sistema educativo público húngaro. En diferentes foros tuvieron lugar numerosas discusiones, y bajo la dirección de József Eötvös, Ministro de la Educación y Cultos, se preparó la nueva propuesta educativa, cuyo debate tuvo lugar en primavera de 1848 y en el que intervinieron 140 representantes, provocando una gran discusión en el Parlamento húngaro, principalmente por la cuestión de los símbolos confesionales de las escuelas. Finalmente, la Propuesta de Ley fue retirada de la agenda de la Cámara Alta en verano de 1848, realizándose en gran parte sólo veinte años después, durante el compromiso austro-húngaro de 1867 y tras el estallido de la Guerra de Independencia húngara y su posterior derrota en otoño de 1848.

Tras la derrota de la Guerra de Independencia en 1849, la principal finalidad del Gobierno austriaco era restablecer la unidad del Imperio de los Habsburgo. Respecto a la educación, la principal manifestación fue que ésta pasó a control del Estado. Aunque el número de escuelas había aumentado para la década de 1850 (de 9.000 a 12.500), de acuerdo a las informaciones de la época más de la mitad de los niños no asistía a la escuela, siendo muy alto el índice de analfabetismo, principalmente en las provincias más atrasadas económicamente y que contaban con una red de escuelas más escasa. La reforma de la enseñanza secundaria la llevaron a cabo mediante la elaboración de las normas y la introducción de los planes de estudios para los liceos austríacos (Organisationentwurf). Estas se correspondían con los principios del neohumanismo alemán y la pedagogía de Herbart. Este documento creó en Hungría el tipo de escuela basado en cuatro años de educación primaria, y ocho de liceo con bachillerato, a la que, de acuerdo con la costumbre de la época, asistían sólo los varones. Paralelamente creó la escuela de seis cursos, donde se preparaba a los estudiantes de oficios prácticos. La Universidad de Pest fue reorganizada de acuerdo al modelo austríaco, equiparándose entonces la Facultad de Humanidades a las otras tres. El examen de bachillerato se convirtió en una condición para el ingreso a la universidad. La universidad tenía dos finalidades, la científica y la preparación de profesores.

El Compromiso Austro-húngaro de 1867, la organización estatal dualista, además del desarrollo socio-económico creó las bases para la modernización de la educación pública húngara. En 1868 – durante el segundo periodo del barón József Eötvös como Ministro de Cultos – nació la Ley de Educación Nacional, donde se establecía la obligatoriedad para los niños de entre 6-12 años. La Ley hizo posible para todos la enseñanza en la lengua materna en las instituciones de educación nacional y en el mayor número de escuelas confesionales. De esta forma, creó la escuela elemental de seis clases, como también el sistema de escuelas nacionales superiores y escuelas cívicas. Un paso importante fue la declaración de la protección estatal sobre la preparación de maestros, así como la sistematización del estado de ellos (establecieron sus salarios). Establecieron las sillas escolares y a la par de los responsables educativos podían interferir en los asuntos de sus escuelas ciudadanos de la población elegidos para ello.

El auge de la Ley de Educación Nacional tuvo resultados también en los asuntos pedagógicos y en toda la vida cultural. Antes de la I Guerra Mundial, el 93% de los niños asistían a las escuelas, disminuyendo notablemente el número de analfabetos, tanto entre los hombres, como entre las mujeres (en 1869, el 36% de los mayores de 6 años sabía leer y escribir, mientras que para 1910 ya era del 68,7%). Sin embargo, de acuerdo a la documentación de la época, el desarrollo no era inquebrantable debido al bajo número de profesores nacionales, así como a su baja preparación. A petición de József Eötvös se constituyeron asociaciones de maestros. En verano de 1867 el ministro declaró: „Mirando profundamente la necesidad de las reformas, entre nuestros asuntos públicos no hay uno de mayor importancia que el de la educación pública.”

Después de 1868 aparecieron numerosas publicaciones pedagógicas y también los problemas. Lo mismo notamos si leemos las actas de los debates de las asociaciones de maestros de la época. Con medios pedagógicos gratis, con una gran gama de libros de texto y con cada vez más programas, el gobierno intentó atenuar los problemas. En 1879 se ordenó la enseñanza de la lengua húngara y en la víspera del cambio de siglo, el Ministerio de Cultos movilizó una cantidad considerable de dinero en interés de promoverla, así como en interés de la hungaridad.

Durante el Dualismo nació una serie de leyes y numerosos decretos con relación a la enseñanza. En 1883, por ejemplo, bajo la dirección del ministro Ágoston Trefort, se aprobó la ley sobre las condiciones para la capacitación magisterial, así como los tipos de escuelas secundarias. En 1891 se aprobó el parágrafo relativo al cuidado de los menores. Por su parte, en 1895, Gyula Wlassics emitió el decreto que hacía posible el ingreso a la universidad por parte de las chicas que habían obtenido el bachillerato (¡Sólo en el caso de las facultades de Humanidades, Farmacia y Medicina!). Un año más tarde se legisló sobre los liceos femeninos, y en 1900 se graduaron las primeras chicas en Hungría. Se constituyeron nuevas universidades: en 1872, en Kolozsvár (Cluj-Napoca), en 1914, en Debrecen y en Pozsony (Bratislava).

Los inicios de la pedagogía especial o curativa

Desde el punto de vista de la educación, el inicio del siglo XIX fue también muy importante respecto a la educación de los discapacitados. Esto, sin embargo, al inicio no era más que unas iniciativas de un círculo cerrado; al contrario del ejemplo de Occidente, en el país no existían las condiciones de una pedagogía curativa2. De esta forma, Hungría – considerando algunas iniciativas respecto a la educación infantil3 – inició la Educación Especial casi con un siglo de retraso. Para la construcción organizada de ésto era necesario un desarrollo político y social, el cual diera a todo el estado de la educación las posibilidades de renovarse y ensancharse.

En 1802 se abrió por primera vez en el país el Instituto de Vác para los sordomudos. En 1826 se inauguró una escuela para los ciegos y en 1875 para los discapacitados mentales (idiotas e imbéciles). Para los que tenían problemas de dicción no había una escuela especial, sino que en 1890 se les organizaban cursos aparte. En lo referente a los discapacitados físicos, el primer instituto húngaro se fundó en 1911, y al igual que con los sordomudos y ciegos, la organización de una educación diferenciada tendría lugar en el siglo XX4. En la organización de los institutos se sentía la influencia extranjera, principalmente la austríaca, alemana, francesa y suiza, no sólo en la estructura orgánica, sino en lo relativo al proceso educativo-curativo aplicado.

En 1802, en la ciudad de Vác inició sus labores el Real Instituto para Sordomudos organizado por András Cházár (1745-1816). (Ya en París, en 1770, en Leipzig y Berlín, en 1778 y en Viena, en 1779 se habían fundado escuelas semejantes). En realidad, Cházár no era un especialista en Educación Especial, sino un jurista que durante toda su vida intentó actuar en interés del país, en interés nacional (chocando a menudo con las autoridades austríacas). La influencia de una visita suya al Instituto para Sordomudos de Viena le determinó a abrazar la causa de los discapacitados, considerando que la educación de los niños discapacitados era una tarea del Estado. Cházár inició su infatigable organización en los últimos años del siglo XVIII: escribió cartas, solicitudes, preparó planes y asuntos que el director del instituto vienés, May, acogió también5. Cuando recibió la aprobación del Consejo local para la creación de un instituto para sordomudos, en 1800, escribió una carta en tres idiomas, editada en siete mil ejemplares, pidiendo donaciones y enviándolas por todo el país. Característico del pensamiento de la época, numerosas cartas con respuestas negativas le fueron enviadas, entre ellas la de un alto representante provincial, el vicecomes de la provincia de Hont, quien no sólo se negó a donación alguna, sino que se oponía a la creación de un instituto tal. Declaró que no es tarea de la sociedad moderna ocuparse de la educación de los sordomudos, sino que con métodos espartanos hay que tratarlos para que no molesten a los hombres6.

En 1802 – bajo la dirección de Gyula Simon y no de su organizador András Cházár – se inauguró finalmente el Instituto. (Es característico en los autores del siglo XIX sobre la historia del Instituto, que no honran la figura de su organizador, Cházár, sino la del rey Francisco I, quien otorgó el permiso de fundación. Y sólo las nuevas investigaciones de la Historia de la Educación dan y muestran la verdadera historia). El acta de constitución del Instituto (según el modelo vienés) trata ante todo sobre cuestiones personales y de organización, aludiéndose muy poco al contenido del trabajo en la escuela. Para ocupar las plazas de profesor se esperaban hombres que contaran con conocimientos de psicología, lógica y lenguaje, que hablaran húngaro y alemán, quienes en el marco de una beca de medio año en el Instituto vienés recibirían una formación especial. Se estableció en sesenta el número de estudiantes a recibir, siendo de entre 7-14 años la edad tope de ingreso (se tomaba en consideración algunos casos especiales). Además de una educación general, los alumnos aprendían los oficios de zapatería, pulimiento de piedras preciosas o sastrería. Los datos de la época muestran que a mediado del siglo XIX el número de alumnos era de 45, alcanzando los 60 sólo durante la segunda mitad del siglo. A pesar de la ausencia de datos con toda seguridad podemos aseverar que este número no era más que una pequeña parte de los sordomudos que vivían entonces en Hungría, siendo el funcionamiento del Instituto sólo un paso inicial y no una solución respecto a la Educación Especial. Las causas, entre otras, del poco interés en las primeras décadas se deben, con toda seguridad, a la constante inseguridad financiera de la escuela, a los problemas de supervivencia. Las actas de entonces atestiguan que las habitaciones eran frías, habían filtraciones en el techo, no habían lámparas, que por las noches se iluminaban con velas y que de harina de mala calidad se preparaban comidas incomestibles a los estudiantes7.

En lo que respecta a la educación hay que acentuar, primeramente, que en esta escuela de la Hungría del siglo XIX no había grado, ni horario y tampoco plan de estudio. Se agrupaban los alumnos de acuerdo al nivel de conocimiento de la lengua, existiendo de esta forma grupos de principiantes del húngaro, principiantes del alemán y avanzados del alemán. A la par de la educación intelectual se acentuaba la educación al trabajo, aunque no existiera ningún tipo de relación entre ambas. Según el orden establecido, por las mañanas habían clases, mientras que por las tardes se aprendía el oficio elegido.

Antal Simon (1772-1808) fue su primer director, quien debido a su temprana muerte no pudo desarrollar una gran actividad. De su obra editada en 1807 y titulada Igaz mester (El verdadero maestro) se desprende que dedicó gran esfuerzo a la enseñanza de la escritura y la lectura y al lenguaje de los símbolos8. Su nombre se relaciona con el proceso de desarrollo de lectura y escritura de gran importancia científica y que desarrolló en su obra, pudiendo ser comparado con los métodos de Bonet, Amman o l’Épée, anticipándose once años a la metodología de Graser. En base a las fuentes suponemos que el director de escuela húngaro no conoció los trabajos de estos pedagogos curativos occidentales, sin embargo, independientemente de ellos, pero también tal cual ellos y mediante otros métodos desarrolló teorías y trabajó con ellas. Aunque Simon intentara preparar el terreno a las importantes reformas mediante la enseñanza de la lectura, ésta no fue introducida durante la enseñanza a los sordomudos9. Antal Schwarczer (1780-1834) fue su sucesor como director del instituto de Vác, uno de los mejores especialistas del siglo XIX, reconocido no sólo en Hungría, sino también en el extranjero. Fue uno de los más activos especialistas que desarrollaron “el método mixto vienés” como representante que era de la escuela vienesa. Una de sus principales contribuciones en Hungría fue el escribir material de apoyo10 y libros de texto11 pedagógicos para la enseñanza a los sordomudos, por cuanto para esa época no los había en el país. Según su método, la enseñanza a los sordomudos empieza con el aprendizaje de todas las letras del abecedario, así como también de los signos de las manos. A ésto le seguía el aprendizaje de la pronunciación de todos los sonidos: primero las vocales y luego las consonantes. Por último, a continuación seguía el aprendizaje de la pronunciación y el signo de 1.800 palabras, un gran e inmedible peso para los estudiantes por cuanto tenían que memorizarlas en un periodo de dos años. El punto débil de su metodología consistía en que trataba primero el habla, luego la escritura y después el lenguaje de los signos, no practicando incluso con sus estudiantes la lectura de los labios y no pudiendo con ello crear las condiciones del habla.

Los métodos pedagógicos introducidos y constituidos en la escuela de Vác durante la primera mitad del siglo XIX no fueron completamente exitosos, aunque un problema mayor fue el que sus pasos quedaron en su mayor parte aislados, no tocando de esta forma a la educación general de los sordomudos en Hungría. En 1848, cuando la revolución de marzo presagiaba la posibilidad de una política educativa independiente de la austríaca, de una reforma de los asuntos pedagógicos a todos los niveles, la pedagogía curativa ocupó también su lugar. En 1848 se celebró el I Congreso de Asuntos Pedagógicos, tratándose allí también, entre otros, la educación de los sordomudos. Se decidió el traslado de la escuela de Vác a Buda y que a través de los profesores se tenía que difundir en círculos más amplios los métodos de la educación a los sordomudos, decidiéndose incluso que en todas aquellas ciudades en donde hubiera institutos de defensa de los infantes o instituto de formación de profesores se tenían que fundar escuelas para sordomudos. De acuerdo a las actas del congreso, vivían entonces en Hungría más de 8.000 sordomudos. Después de la derrota de la Guerra de Independencia de 1849, las decisiones no pudieron realizarse, aunque el desarrollo y la difusión de la educación de los sordomudos se mantuvo en agenda durante toda la segunda mitad del siglo XIX. Se elaboraron varios programas y artículos, cuyos resultados fueron que para las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo XIX los estudiantes del Instituto Pedagógico de Pest recibieron entonces cierta preparación en el área de la pedagogía curativa. Para finales de siglo se abrieron en muchas ciudades del país institutos para sordomudos, aunque éstos no aseguraran suficiente plazas.

Károly Fekete (1822-1889), hijo de Antal Schwarczer, quien desde 1840 fue profesor del Instituto y a partir de 1874 su director, aprendió desde pequeño el lenguaje de los signos, realizando como adulto varios viajes al extranjero, entre ellos a institutos para sordomudos en Suiza y los EE UU para investigar las metodologías de enseñanza de aquellos lugares. De regreso a casa publicó en una serie de artículos sus experiencias, realizando varios proyectos de modernización del centro.

La aparición en 1887 de la revista especializada en el tema Kalauz a siketnémák oktatása és nevelése terén (Guía para la educación e instrucción de los sordomudos), dirigida por István Scherer Ákos12 (1861-1958), representó una gran ayuda a la labor pedagógica ya que hacía público los problemas e intenciones de esta educación. Al mismo tiempo, él escribió en 1895 un importante manual13. Sin duda alguna, el mayor problema era que en la Hungría de la época, el Estado no consideraba como tarea propia la compleja solución de la educación de los discapacitados, así como su financiamiento – por cuanto ésto representaba una seria cuestión económica14. En el siglo XIX no se logró, por ejemplo, la aprobación de una ley de obligatoriedad de la enseñanza para los sordomudos.

La continua inseguridad y la fatigosa labor de propaganda en esta época tampoco hicieron posible algún desarrollo importante metodológico o de contenido, aunque ocurrieran algunas novedades. Un cambio importante, por ejemplo (ya desde mediado del siglo), fue el hecho de que muchas asignaturas que antes formaban parte del conjunto relativo a la enseñanza de la lengua se convirtieran en cursos autónomos: geografía en 1845, ciencias naturales en 1856, historia natural en 1868, historia en 1870, y lectura de labios a partir de 187115.

Los inicios de la pedagogía curativa para los deficientes visuales

El primer instituto para niños ciegos en Hungría se creó en 1826. Fue fundado por el profesor Rafael Beitl tras los modelos europeos y después del éxito del Instituto para Sordomudos de Vác. Esta época coincide con el inicio del periodo de la reforma en el país, cuando a menudo los políticos elevaban su voz en el Parlamento sobre el desarrollo de los asuntos educativos y el interés de corregir la situación cultural. En la sesión parlamentaria tenida lugar en Pozsony (Bratislava) entre 1825-1827, Rafael Beitl llevó consigo a tres de sus estudiantes ciegos, mostrando cómo era posible enseñarles y a la espera de un apoyo para su proyectado instituto16. El palatino József prestó atención a sus intenciones, abrazando el asunto como alto líder nacional. Las fuentes prestan más importancia al palatino József que a la figura de Beitl, ya que el primero organizó una comisión, cuya tarea máxima era la de crear la base material para el funcionamiento del instituto17. La Escuela de Rafael Beitl, checo o alemán de origen, quien continuó estudios en Praga y Viena, después de una corta actividad en Pozsony (Bratislava), se inauguró en Pest, siendo el alemán la lengua de la enseñanza. Junto con Lajos Schedius, el fundador elaboró un plan (Planum), el cual sirvió como la primera norma organizativa y plan de estudio del instituto para ciegos. Aunque este importante documento fuera aprobado a nivel nacional, las escuelas fueron calificadas de Instituto Nacional sólo en 187318.

El documento mencionado en las fuentes bajo el título de Planum tuvo una vigencia de casi cien años. Constaba de cinco puntos, entre los cuales el primero estipulaba la importancia de fundar institutos para ciegos en Hungría. Del texto se desprende que los autores tenían muy claro que educar y ocuparse de los ciegos no era sólo útil para ellos, sin también para toda la sociedad. El documento se ocupaba también de las condiciones necesarias para su establecimiento, así como de la creación de su fondo material (capítulos II-III). Elaboraron en él los principales contenidos y finalidades de la enseñanza para los ciegos (capítulo IV), apoyándose en los ejemplos de los institutos para ciegos de París y otros centros extranjeros. El capítulo V se ocupaba de las cuestiones relativas al personal y al orden interno19.

El Instituto para Ciegos de Pest funcionó los primeros años con muchas dificultades. En 1836 tuvo lugar un cambio importante ya que se trasladó la escuela a un nuevo edificio, totalmente arruinado durante la inundación del Danubio en 1838. Después de ésto se organizó de nuevo una enorme campaña de recaudación, siendo enviadas a Pest importantes colectas no sólo de Hungría, sino de EE UU y de varias ciudades de Europa. En 1842, en lugar del viejo centro se construyó el Instituto para Ciegos de Pest con capacidad para 90 alumnos, el cual inició sus labores con 28 estudiantes. Para entonces, el director no era su fundador, Rafael Beitl, sino Antal Dolezalek. Durante su dirección la principal cuestión relativa a la escuela era el asunto de en qué lengua enseñar ya que los políticos de la generación de la reforma no querían ni siquiera escuchar sobre el apoyo a una escuela en donde no se enseñara en húngaro.

Sólo en la época del Dualismo, a partir de 1870, el programa de la educación para ciegos en Hungría se convirtió en cuestión verdaderamente importante. Vivían entonces alrededor de 18.000 ciegos en el país, mientras que en el Instituto de Pest el número de alumnos para la víspera de siglo no superaba los cien. El periodo de estudio en la escuela era de 6 años, lo que muchos consideraban de insuficientes. Se enseñaba a los alumnos a leer y escribir, y, aunque en número de horas muy limitadas, se les inculcaba educación musical y también oficios manuales. Hasta nosotros ha quedado información de que en los primeros 75 años de funcionamiento de la escuela ésta tuvo en total de 750 estudiantes. Sin embargo, todavía a principio del siglo XX, los estudiantes que se graduaban en la escuela tenían serios problemas para encontrar trabajo, ya que los jóvenes ciegos no disponían de tanta independencia como sus contemporáneos sordomudos. Además, el desarrollo de la escuela era lento, aparte de la lectura y la escritura, y los métodos no eran suficientemente buenos de acuerdo a los parámetros extranjeros. En el siglo XIX no había una diferencia entre los ciegos y los deficientes visuales, como tampoco una educación por separado, lo cual tuvo lugar sólo en 190820.

Szidor Mihályik fue el más importante representante de los asuntos educativos de los ciegos húngaros durante el siglo XIX. El dirigió la Escuela de Pest entre 1869-1895 y apoyándose en su amplia experiencia en el extranjero intentó modernizarla, desde el punto de vista médico y pedagógico intentó colocar la base científica de la labor pedagógica que se llevaba a cabo allí. En 1870 se editó su excelente, y más tarde muy citada obra titulada Vakokról (Sobre los ciegos) 21. Preparó este libro para los padres, los maestros y los pastores a quienes intentó hacer saber sobre las posibilidades de la específica educación para ciegos. Su obra no era tanto científica, sino de divulgación popular, que era muy comprensible incluso para los laicos. Entre otros temas destacó, por ejemplo, cómo la superstición contribuye a la ceguera de los niños: por ejemplo, que por tanto mimo los padres no permiten que se vacune a sus hijos contra la viruela22. Demostró la interrelación de la miseria y las enfermedades, así como también los resultados de la medicina y la mala influencia del curanderismo. Escribiendo sobre el mal trato hacia los ciegos destacó que las relaciones con ellos no debían ser ni de severo comportamiento, ni tampoco de compasión. Acentuó que la educación de un niño ciego o con deficiencia visual tiene verdaderos resultados cuando se inicia inmediatamente después de su nacimiento.

„Una regla general es que el tratamiento de un niño perpicaz y uno ciego no tiene que ser necesariamente diferenciado.Aquí la tarea principal de la educación es despertar la iniciativa de las fuerzas físicas y espirituales del niño ciego, solamente en los medios utilizados hay diferenciación. La educación hay que empezarla ya desde que se empieza a amamantar al niño.” 23

Este pensamiento era fundamental y elevaba la importancia de la educación familiar de los niños ciegos, una idea que fue pionera en Hungría. Consideraba que mientras no existieran en el país suficientes institutos para ciegos, había que enseñarles en las escuelas nacionales los conocimientos básicos.

Mihályik elaboró un detallado plan respecto a cómo hacer más eficiente en Hungría la formación de los ciegos. Basándose en su experiencia de sus viajes de estudios a París recomendó en los años de 1860 la introducción del sistema de escritura Braille (la primera versión húngara de esta escritura la desarrolló Károly Megyeri, siendo modificada su versión por József Lovács y puesta en vigor en 189324). El plan-esbozo elaborado por Mihályik no fue aprobado finalmente por el ministerio, de allí que su sucesor, Ignác Pivár, continuara su labor educativa en 1895 hasta la víspera de un nuevo siglo en base a un plan transitorio. Hasta finales del siglo XIX, el Instituto fue apoyado materialmente por la Asociación Nacional de Protección de los Ciegos, fundada en 1882. Esta asociación inauguró en Budapest en 1899 una escuela y talleres industriales para estudiantes ciegos, con capacidad para 100 personas, que mejoró sustancialmente las condiciones laborales.

La educación curativa de los discapitados mentales en el siglo XIX

Sólo a partir de la segunda mitad del siglo XIX se empezó a ocuparse en Hungría de la educación de los niños con discapacidades mentales. Con anterioridad, dependía totalmente de sus familias y de su ambiente el cómo se ocupaban de ellos. Según las fuentes, algunas familias aristocráticas internaban a sus hijos con graves discapacidades mentales en internados extranjeros, no existiendo esta posibilidad para los padres que no disponían de grandes recursos. Según el censo de 1869 vivían en Hungría 17.000 discapacitados mentales. Entre ellos, hasta finales de siglo, la mayoría nunca había asistido a alguna escuela. La ya mencionada Ley de Educación Nacional de 1868 eliminaba incluso la posibilidad de escolarización a los idiotas e imbéciles25. La obligatoriedad general de la Ley afectaba de forma diferente a los grupos de niños con diferentes niveles de discapacidad mental. Los niños con niveles más débiles de gravedad (debilis) quedaban temporalmente bajo la obligatoriedad de escolarización, mientras que los grupos con más gravedad no quedaban bajo la protección de la Ley, quitándoseles legalmente las posibilidades de escolarización. La obligatoriedad de la escolarización general dividía crudamente a los niños con graves discapacidades mentales de los niños normales, haciendo de los primeros grupos totalmente aislados. Tras la introducción y la aplicación de la Ley de Educación Nacional se inició cada vez más la separación en las escuelas de los niños con discapacidades mentales menos graves, aumentando con ello el número de niños discapacitados mentales sin escolarizar. Este fenómeno hizo necesario también el movimiento de diferenciación en las áreas de deficiencias26. (Hay que anotar que en esta época no existía la delicada diferenciación respecto a la gravedad de la discapacidad mental, terminología que hoy día se diferencia enormemente.)

Jakab Frim (1852-1919), apoyándose en su experiencia en el extranjero, organizó el primer instituto húngaro para discapacitados mentales en 1875. El instituto se fundó en Budapest y sólo después de los primeros años de dificultades (problemas económicos y de personal, mudanzas) pudo operar verdaderamente bien. Al igual que otras escuelas húngaras, el Instituto fue nacionalizado en 1897 por lo que Frim dejó su puesto de director, fundando otra escuela privada, que dirigió hasta 1918 y en donde se dedicó a cuidar y brindar lugar no sólo a jóvenes, sino a adultos también.

La labor de Jakab Frim, el destino de la escuela – al igual que los institutos para sordomudos y ciegos – estuvieron acompañado de un interés mediático en Hungría y en el extranjero. En la prensa de la época podemos encontrar muchos de estos artículos que se ocupaban de estas escuelas, informaciones cortas, valoraciones de especialistas y también escritos discutibles hoy día27. Él mismo escribió numerosos artículos y libros28, dictó charlas sobre la educación de jóvenes discapacitados mentalmente. De sus escritos se desprende que, tal cual los conceptos de hoy, pensó sobre las concepciones y contenidos de la pedagogía curativa. No obstante, hoy no es actual – combinando los puntos de vista pedagógicos y médicos &#150, la separación en grupos de los discapacitados mentales. Jakab Frim trabajó fundamentándose en los trabajos de Griesinger, Esquirol y otros, y si hoy en día sus conceptos y resultados no se consideran competentes, lo que, naturalmente, no podemos pedirle ya que se basaban en anteriores resultados científicos de otra época, lo consideramos de pionero de la temprana historia de la Educación Especial húngara.

En la escuela no había ni un plan de estudio, ni tampoco un horario sistemáticos, lo que se explica no sólo por el estado embrionario de los conocimientos relativos al tema, sino por la extraordinaria heterogeneidad de los alumnos del instituto budapestino. En relación a su tratamiento, Frim recomendaba paseos al aire libre, gimnasia ortopédica, alimentos fáciles de digerir y baños a menudo. Sobre su educación escribió que la base de ésta es el hábito al orden y la obediencia, asimismo actividades de juegos con la inserción a menudo de las relaciones de camaradería creada entre los alumnos. Al igual que sus contemporáneos que se ocuparon de los ciegos y los sordomudos, él acentuaba también el tratamiento cariñoso, un gran nivel de paciencia y, muy interesante, un método de enseñanza divertido29.

En la víspera del siglo XX, Jakab Frim contó con colaboradores que abrazaron su causa, la desarrollaron, y con sus obras contribuyeron a la creación de la pedagogía curativa húngara. Entre ellos se encuentra, por ejemplo, Adolf Szenes30, quien elaboró un detallado programa de asignaturas para la enseñanza a los discapacitados mentales, y quien al igual que Frim intentó dividir en grupos a los discapacitados, destacándose también la importancia de sus escritos sobre el tema. A finales del siglo apareció también una obra muy importante, la de József Roboz: A gyengetehetségüek oktatása31 (La educación de los débiles de capacidad). Él fue el especialista que en 1891 fundó en Arad el Instituto Ortofónico para los Mudos.)

Conclusión

En comparación con los países desarrollados de Europa, la pedagogía curativa en Hungría se inició con cierto retraso durante el siglo XIX. Entre los organizadores de las primeras escuelas encontramos tanto a entusiastas políticos como hombres de la esfera privada. La mayoría de los primeros directores y profesores de los institutos que se ocuparon de los ciegos y los sordomudos desarrolló su trabajo según el modelo vienés, utilizando sus disciplinas, libros de texto y metodología para la educación y la instrucción especializada.

A partir de la segunda mitad de siglo XIX, las obras basadas en teorías científicas, de especialistas, fueron sustituyendo la literatura utilizada, muchas veces divulgativas, en estado embrionario o incorrecta, que se basaba, primeramente, en elementos empíricos, en la descripción y determinación de los grupos de discapacitados. Durante el siglo se llevaron a cabo febriles actividades de organización escolar, ricos materiales jurídicos productos de la legislación educativa, pero que no tocaba el área de la Educación Especial. Sólo en las últimas décadas, especialmente a partir de la constitución de la Monarquía Austro-Húngara en 1867 se dieron ciertos pasos a este respecto, sin embargo, éstos distaban mucho de algunas áreas de los asuntos de la educación. En 1898 organizaron el sistema de inspección de los institutos de pedagogía curativa, iniciándose la publicación de la revista Pedagogía Curativa Húngara. La formación de pedagogos curativos húngaros se inició en Vác en 1900, teniendo lugar la introducción como carrera en la década de los sesenta del siglo XX.

Resumiendo podemos afirmar que el desenlace de la Educación Especial pedagógica húngara se llevó a cabo mediante una gran lucha y en condiciones adversas. Sin embargo, hoy32 ya no sufre de ese atraso inicial, por cuanto en Budapest y en otras ciudades húngaras se llevan a cabo labores de gran calidad que corresponden a las exigencias europeas, en muchos casos, únicos (por ejemplo, el Instituto Petö33 que se ocupa de los discapacitados físicos), y que son objetos de interés en el extranjero también, siendo la enseñanza de la pedagogía curativa de excelente nivel. Centros de pedagogía especial, organizaciones de ayuda sin ánimo de lucro, organizaciones de defensa, programas de rehabilitación, cursos y conferencias contribuyen a que los ciudadanos discapacitados puedan desarrollarse completamente, en calidad de vida. Aunque haya aún problemas en el área de la pedagogía curativa húngara bien podemos ver el gran camino recorrido de esta formación, desde los temores supersticiosos, los prejuicios que alimentaban hace 200 años los pensamientos hasta el actual moderno desarrollo de la Educación Especial.

Notas


  1. Véase: Kéri, K. (1996). Neveléstörténet (Historia de la pedagogía). Budapest – Pécs: ORFK – JPTE.
  2. Gordosné Szabó, A. (1978). Gyógypedagógia történet II. (Historia de la Pedagogía Curativa II) (10. ed.) Budapest: Tankönyvkiadó, p. 6.
  3. Por ejemplo, en 1786 el diario alemán Mercur von Ungarn informaba que un maestro de Pest se ocupaba de una joven sordomuda.
  4. Gordosné Szabó, A. op. cit. p. 14-15.
  5. Borbély, S. (1902). Emlék-könyv a siketnémák váczi országos királyi intézete 100 éves fennállásának ünnepe alkalmára (Libro homenaje al Real Instituto Nacional para sordomudos de Vác con motivo de su centenerio). Budapest. p. 55.
  6. Véase: Gordosné Szabó, A. op. cit. p. 22.
  7. Schwarzer, A. (1810). A siketnémák váczi kir. orsz. intézetének históriája (Historia del Instituto para sordomudos de Vác). (Manuscrito) pp. 41-55.
  8. Simon, A. (1807). Igaz mester a ki tanítványait igen rövid idö alatt, minden unalom nélkül egyszerre írni és olvasni is megtanítja (El verdadero maestro, el que en un tiempo corto y sin ningún aburrimiento enseña al mismo tiempo a leer y escribir). Vác.
  9. Gordosné Szabó, A. op. cit. p. 34-35. o.
  10. Schwarzer, A. (1827). Lehrmethode zum Unterrichte der Taubstummen in der Tonsprache für Lehrer von A. sch. Mit dem Handalphabete. Ofen.
  11. Schwarzer, A. (1817). Magyar nyelvtanítókönyv a siketnémák számára (Húngaro para sordomudos). IIII. Buda.
  12. Szinyei, J.: Scherer István. En: Magyar írók élete és munkái (Vida y obra de escritores húngaros). Recuperado el 22 de noviembre de 2008, desde http://mek.oszk.hu/03600/03630/html/s/s22936.htm.
  13. Ákos Scherer, I. (1895). A siketnéma-oktatás és nevelés kézikönyve (Manual de educación e instrucción para sordomudos). Budapest.
  14. Gordosné Szabó, A. op. cit. p. 45.
  15. A Cházár András iskola története 1802-töl napjainkig (Historia de la Escuela András Cházár desde 1802 hasta nuestros días). Recuperado el 22 de noviembre de 2008, desde http://www.chazar.hu/.
  16. Gordosné Szabó, A. op. cit. p. 78.
  17. Emlékirat (1926). En Herodek Károly, Emlékkönyv a vakok József nádor kir. Orsz. Intézete 100 éves fennállásának ünnepe alkalmára (Libro Homenaje en su Centenario al palatino József del Instituto de Ciegos) (pp. 22-23.) Budapest.
  18. Gordosné Szabó, A. op. cit. 82-83.
  19. Gordosné Szabó, A. op. cit. p. 85.
  20. Gordosné Szabó, A. op. cit. 89-90.
  21. Mihályik, Szidor (1870). Vakokról (Sobre los ciegos). Buda.
  22. Mihályik, Sz. op. cit. p. 119.
  23. Mihályik, Sz. op. cit. p. 143.
  24. Gordosné Szabó, A. op. cit. p. 102.
  25. Gordosné Szabó, A. op. cit. p. 109.
  26. Jászi, É. A fogyatékos gyermek megjelenése az oktatásban (La aparición de los niños con discapacidad mental en la educación). Recuperado el 22 de diciembre de 2008, en http://varoslako.pecs.hu/res/doc/0831/gyp_segeda.doc.
  27. Gordosné Szabó, A. op. cit. p. 115.
  28. Például: Frim, J. (1884). A hülyeség és a hülyeintézetek különös tekintettel Magyarország hülyéire (El idiotismo y el instituto para idiotas con especial atención a los idiotas en Hungría). Budapest: Posner.
  29. Gordosné Szabó, A. op. cit. p. 124.
  30. Szenes, A. (1895). A hülyék és azok nevelése (Los idiotas y su educación). Pécs: Néptanoda.
  31. 31. Roboz, J. (1898). A gyengetehetségüek oktatása (La educación de los débiles de capacidad). Budapest: Lampel.
  32. Véase: Gyógypedagógia Magyarországon és külföldön, linkgyıjtemény (Pedagogía curativa en Hungría y en el extranjero. Colección de Link). Recuperado el 22 de diciembre de 2008, http://gyogypedagogia.lap.hu/.
  33. Általános tájékoztatás (Información general). Recuperado el 22 de diciembre de 2008, http://www.peto.hu/.

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